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Poesia, relatos, locuras
21/05/2006
De mi cama a la estufa
A veces, en el trecho de huerta que va desde el hogar a la alcoba, se me aparecían los ángeles.
-Marosa di Giorgio-
Es un camino peculiar que siempre caminé descalza, el piso limpio, rojo y con destellos de espejo. A veces iba brincando, otras a hurtadillas, pero siempre mis pasos fueron únicos cada vez que lo recorrí. La vuelta a la cama de mis padres era obligada. Ése trono de perfección, con sus cubrecamas impecables, hoy de brocado, mañana de crochet, lienzos de cuadrillé con punto de cruz microscópico, juegos perfectos, cortinas y mantelitos de las mesas de noche, sábanas almidonadas y almohadones de plumas con sus olanes serpentinos de bolillo y encaje, era la cama progenitora. En una torsión del camino, en un rellano diminuto, el escritorio de mi padre, que nunca usó: cedro que impregna las esquinas del rincón, mesa que sobriedad despilfarrada en balbuceos de manos aprendices, en sudores de grafito y morusas de goma borradora. Nunca aparecieron ángeles en el sendero selvático -desde mi cubil hasta la estufa- sólo las sorpresas del andar con ojos de infancia en los pies, la pasmosa sensación, la caricia de los mosaicos fríos bajo mis plantas.
Lourdes Zerimar
A veces, en el trecho de huerta que va desde el hogar a la alcoba, se me aparecían los ángeles.
-Marosa di Giorgio-
Es un camino peculiar que siempre caminé descalza, el piso limpio, rojo y con destellos de espejo. A veces iba brincando, otras a hurtadillas, pero siempre mis pasos fueron únicos cada vez que lo recorrí. La vuelta a la cama de mis padres era obligada. Ése trono de perfección, con sus cubrecamas impecables, hoy de brocado, mañana de crochet, lienzos de cuadrillé con punto de cruz microscópico, juegos perfectos, cortinas y mantelitos de las mesas de noche, sábanas almidonadas y almohadones de plumas con sus olanes serpentinos de bolillo y encaje, era la cama progenitora. En una torsión del camino, en un rellano diminuto, el escritorio de mi padre, que nunca usó: cedro que impregna las esquinas del rincón, mesa que sobriedad despilfarrada en balbuceos de manos aprendices, en sudores de grafito y morusas de goma borradora. Nunca aparecieron ángeles en el sendero selvático -desde mi cubil hasta la estufa- sólo las sorpresas del andar con ojos de infancia en los pies, la pasmosa sensación, la caricia de los mosaicos fríos bajo mis plantas.
Lourdes Zerimar
24/03/2004
EL GATO
______________________________________
Un gato gordo, salido de una bodega de ultramarinos arribó a una casa inmersa en mosaicos de brillante cerámica azul cobalto, igual a una burbuja de vidrio. Mecía su cuerpo como la luna sobre el cielo cian. Era una bola de pelambre amarillo, dentro de una esfera de cristal que flotaba en una cresta del mar.
Llegó como respuesta a la invasión de una horda de roedores magenta, que se filtraron por una hendidura de la casa. Ratoncitos diminutos, casi de juguete, cuerpo fino, de rosa filigrana, que valsaban la danza de todas las horas sobre un piso de golosina.
Una hembra rosada, al ver al gato dorado, se enamora del destello lunar de su pelaje. Ingenua y sin miedo, audaz se le acerca para caer prisionera entre sus uñas y machacada entre sus fauces.
Una gota púrpura que cae de los belfos felinos, se estrella en el piso de vals azul; al secarse queda dibujada una flor intensa, como testimonio de quien gana, cuando juegan el gato y el ratón.
Lourdes Zerimar
______________________________________
Un gato gordo, salido de una bodega de ultramarinos arribó a una casa inmersa en mosaicos de brillante cerámica azul cobalto, igual a una burbuja de vidrio. Mecía su cuerpo como la luna sobre el cielo cian. Era una bola de pelambre amarillo, dentro de una esfera de cristal que flotaba en una cresta del mar.
Llegó como respuesta a la invasión de una horda de roedores magenta, que se filtraron por una hendidura de la casa. Ratoncitos diminutos, casi de juguete, cuerpo fino, de rosa filigrana, que valsaban la danza de todas las horas sobre un piso de golosina.
Una hembra rosada, al ver al gato dorado, se enamora del destello lunar de su pelaje. Ingenua y sin miedo, audaz se le acerca para caer prisionera entre sus uñas y machacada entre sus fauces.
Una gota púrpura que cae de los belfos felinos, se estrella en el piso de vals azul; al secarse queda dibujada una flor intensa, como testimonio de quien gana, cuando juegan el gato y el ratón.
Lourdes Zerimar
Venecia
________________________________
Vendida a los ojos del turista,
prostituida por el lucro del burgués,
mayestática, tu figura se posa,
lirio, en las lúbricas lenguas del estero.
Nacida de la magia del verano,
del recreo de amantes escondidos,
tus balcones escurren flores y pasiones,
eterno carnaval de luz y sentimiento.
Cadencioso vuelo entre canales
para alcanzarte bajo la moneda
ardiente del techo canicular,
perdida entre remadas góndolas,
corroída por el abrazo de tus aguas.
Todo invita al festín del amor;
los canales sinuosos de un Adriático
ladrón que se infiltra en el espejo dulce,
tu seno, laguna de jade.
¡Amarga Venecia, sin ti!
________________________________
Lourdes Zerimar
________________________________
Vendida a los ojos del turista,
prostituida por el lucro del burgués,
mayestática, tu figura se posa,
lirio, en las lúbricas lenguas del estero.
Nacida de la magia del verano,
del recreo de amantes escondidos,
tus balcones escurren flores y pasiones,
eterno carnaval de luz y sentimiento.
Cadencioso vuelo entre canales
para alcanzarte bajo la moneda
ardiente del techo canicular,
perdida entre remadas góndolas,
corroída por el abrazo de tus aguas.
Todo invita al festín del amor;
los canales sinuosos de un Adriático
ladrón que se infiltra en el espejo dulce,
tu seno, laguna de jade.
¡Amarga Venecia, sin ti!
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Lourdes Zerimar
MÍRAME
(Soneto)
__________________________________
Ya mírame y voltea, faz de hielo,
esfinge demudada que me ignoras
sembrando en mi alma dudas, desconsuelo
si sabes que al mirar tú me enamoras.
Aquella soy que aguarda con anhelo
tus caricias y sólo ve demoras
en la infinita espera y el flagelo
de un cronómetro roto por las horas
Quiero ya tu avenida, tú mi dueño,
el único que llega y me hace plena
que consume mi pasto en llamarada.
Escucha mi sentir, vive mi sueño
ven, mengua mi querer de luna llena
que añora pleamar en tu mirada.
__________________________________
La Leona
(Soneto)
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Ya mírame y voltea, faz de hielo,
esfinge demudada que me ignoras
sembrando en mi alma dudas, desconsuelo
si sabes que al mirar tú me enamoras.
Aquella soy que aguarda con anhelo
tus caricias y sólo ve demoras
en la infinita espera y el flagelo
de un cronómetro roto por las horas
Quiero ya tu avenida, tú mi dueño,
el único que llega y me hace plena
que consume mi pasto en llamarada.
Escucha mi sentir, vive mi sueño
ven, mengua mi querer de luna llena
que añora pleamar en tu mirada.
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La Leona
Palabras como rosas
El velo del horror
con dolo ha sido impuesto
por gente sin honor.
España gime y grita
su alma también herida
por la garra del terror
y la calma perdida.
Con manos temblorosas
acerco mis palabras,
son plegarias y rosas
y lágrimas que abrasan
por las madres que siempre
cobijarán un luto.
Tímida ofrenda traigo,
son anhelos de viento
de un decir que siento
calar desde la entraña.
Reciban mis hermanos
estos humildes versos
de condolida mano
por la afrenta tamaña.
Rosas blancas que cubran
de las almas el duelo,
un manto que prodigue
amor a los que viven
y un lauro de justicia
sobre tumbas tempranas;
un remanso de cielo
claro para los muertos,
que la luz del consuelo
encienda la dulzura
encima de la pena
y de esta gran rabia
que por mi sangre corre
junto con la de España.
La Leona
El velo del horror
con dolo ha sido impuesto
por gente sin honor.
España gime y grita
su alma también herida
por la garra del terror
y la calma perdida.
Con manos temblorosas
acerco mis palabras,
son plegarias y rosas
y lágrimas que abrasan
por las madres que siempre
cobijarán un luto.
Tímida ofrenda traigo,
son anhelos de viento
de un decir que siento
calar desde la entraña.
Reciban mis hermanos
estos humildes versos
de condolida mano
por la afrenta tamaña.
Rosas blancas que cubran
de las almas el duelo,
un manto que prodigue
amor a los que viven
y un lauro de justicia
sobre tumbas tempranas;
un remanso de cielo
claro para los muertos,
que la luz del consuelo
encienda la dulzura
encima de la pena
y de esta gran rabia
que por mi sangre corre
junto con la de España.
La Leona
23/03/2004
AGUA REGIA
-La Poesía-
_________________________
Plató de berenjenas mal cocinadas,
acíbar, lágrimas vírgenes
amarga textura muerdo
en el polvo de los milenios
palabras en tablillas de barro
arcaicos signos, boomerangs
que se mueven en aplicación
de las leyes de la física, devotas
tarascadas de irrealidad científica
mordedura de anacondas voluptuosas
anillamiento pervertido, constrictor de anhelos.
¡Oh, palabra que te viertes poluta!
¡Oh, mezcla crómica!
Agua regia en que se baña el alma
sin tiempo, sin medida.
_________________________
Lourdes Zerimar
-La Poesía-
_________________________
Plató de berenjenas mal cocinadas,
acíbar, lágrimas vírgenes
amarga textura muerdo
en el polvo de los milenios
palabras en tablillas de barro
arcaicos signos, boomerangs
que se mueven en aplicación
de las leyes de la física, devotas
tarascadas de irrealidad científica
mordedura de anacondas voluptuosas
anillamiento pervertido, constrictor de anhelos.
¡Oh, palabra que te viertes poluta!
¡Oh, mezcla crómica!
Agua regia en que se baña el alma
sin tiempo, sin medida.
_________________________
Lourdes Zerimar
El Camino
____________________________________
El camino se anda solo y solo se anda;
no hay luz, no hay retorno,
no hay paz que mitigue la úlcera siempre viva,
no hay maná del cielo para el errante,
hay vinagre para la tierra seca,
hay sal para cubrir las escaras.
Las voces simultáneas que se escuchan en coros,
son reverberaciones de soledades paralelas,
ecos de almas en clausura.
Suprimiendo la vigilia de las horas
quiero reposar del ascetismo impuesto
mecer en mi cuerpo otro cuerpo
abrasarme en la pira de otra alma.
La brida es dura, el camino no se abandona.
____________________________________
LâLëônâ
____________________________________
El camino se anda solo y solo se anda;
no hay luz, no hay retorno,
no hay paz que mitigue la úlcera siempre viva,
no hay maná del cielo para el errante,
hay vinagre para la tierra seca,
hay sal para cubrir las escaras.
Las voces simultáneas que se escuchan en coros,
son reverberaciones de soledades paralelas,
ecos de almas en clausura.
Suprimiendo la vigilia de las horas
quiero reposar del ascetismo impuesto
mecer en mi cuerpo otro cuerpo
abrasarme en la pira de otra alma.
La brida es dura, el camino no se abandona.
____________________________________
LâLëônâ
05/03/2004
LENGUAJE DE COLIBRÍ
Una vez tuve en la mano un colibrí, mi mano fue nido y quise ser árbol. El colibrí estaba exhausto, le di un poco de agua endulzada, restablecido voló lejos, se fue, igual que tú lo hiciste.
Los colibríes hablan entre si, con una lengua oculta, ellos se dicen cosas. ¿Has oído lo que se murmuran? Son cantos de libertad, de gozo, a veces de tristeza y dolor. Ellos hablan de poesía.
Después de que te fuiste, mi boca y mis oídos se volvieron de colibrí, mi lenguaje es la poesía.
Una vez tuve en la mano un colibrí, mi mano fue nido y quise ser árbol. El colibrí estaba exhausto, le di un poco de agua endulzada, restablecido voló lejos, se fue, igual que tú lo hiciste.
Los colibríes hablan entre si, con una lengua oculta, ellos se dicen cosas. ¿Has oído lo que se murmuran? Son cantos de libertad, de gozo, a veces de tristeza y dolor. Ellos hablan de poesía.
Después de que te fuiste, mi boca y mis oídos se volvieron de colibrí, mi lenguaje es la poesía.
04/03/2004
Inmóvil
no en la rama
en el aire
no en el aire
en el instante
el colibrí
Octavio Paz
___________________________________________________
Soto de colibries
___________________________________________________
En el fondo de la casa
existe un pedazo de tierra empedrado:
Es una selva, soto de colibries.
Las enredaderas trepan reptantes
como las culpas en las conciencias.
Los helechos plagosos crecen
llenos de caracoles acuosos;
umbrío y perfumado
el jazmín estrella se despliega
en la cúpula azul de la manigua,
y cierra el paso de la cascada solar.
Sentada, inmóvil me integro
al nicho ecológico de la jungla
soy piedra en el suelo,
soy del arrayán frágil rama,
hoja esmeralda, carnosa enredadera,
mosca diminuta, que a la fruta vuela,
colibríes presurosos surcan el aire,
-cortan el aliento en el vértigo de picada-
alcanzando lo inalcanzable,
llamas verdes, colibries batientes
son el fuego de mi alma.
no en la rama
en el aire
no en el aire
en el instante
el colibrí
Octavio Paz
___________________________________________________
Soto de colibries
___________________________________________________
En el fondo de la casa
existe un pedazo de tierra empedrado:
Es una selva, soto de colibries.
Las enredaderas trepan reptantes
como las culpas en las conciencias.
Los helechos plagosos crecen
llenos de caracoles acuosos;
umbrío y perfumado
el jazmín estrella se despliega
en la cúpula azul de la manigua,
y cierra el paso de la cascada solar.
Sentada, inmóvil me integro
al nicho ecológico de la jungla
soy piedra en el suelo,
soy del arrayán frágil rama,
hoja esmeralda, carnosa enredadera,
mosca diminuta, que a la fruta vuela,
colibríes presurosos surcan el aire,
-cortan el aliento en el vértigo de picada-
alcanzando lo inalcanzable,
llamas verdes, colibries batientes
son el fuego de mi alma.
03/03/2004
Urbe
_____________________________________________
Camina la maraña de alambres y ladrillos
sobre espigas de acero y concreto
estructuras que arropan el pálpito de la urbe
coronada por el rugir de los autos.
Tañen las campanas lejanas, llaman...
son metrónomos que marcan pasos olvidados
sobre pirámides sojuzgadas por el signo
del quiasma sobre Tonantzin,
del castellano sobre el nahuatl,
de una ciudad ahogada por otra.
Corren ríos de gente en el subsuelo,
caras enmascaradas por el compromiso,
salmones contracorriente, luchando
por llegar a un sitio, en algún lugar, un destino.
Un merolico vende orfandad y miseria
pregona engolando la voz, sus maravillas de a peso,
soledades calzadas de teléfonos móviles,
“perdones” y “disculpes” rezados a empellones
el viento abraza y con sus dedos de hielo, toca
la fibra íntima del transeúnte.
Bajo la aguja que perfora su vientre,
una mujer llora sus ilusiones,
el estilete es guiado por el eco de una mano de hierro;
las resonancias de los lamentos, se apagan
sepultas en la entraña de la mole de cemento,
la cucharilla limpia con precisión el seno, lo vacía...
el rodar de lágrimas, no se escucha
se apaga en el trepidar de la noche negra
que se tiende sobre una ciudad sin nombre.
Un hombre -que casi olvida que está vivo,
es máquina de carne- sumido en una celda oscura,
trabaja, en aberrante jornada con otra máquina
a la cual le habla como si tuviera vida,
la ordenata le cuenta historias al azar
en la ruleta de largas filas del Lotus que gira,
números negros y rojos, pequeñas tragedias,
pírricos logros, cesantías o bonos se reparten;
la mano viva de máquina tiembla,
el hallazgo de un nombre la pone trémula,
un grito -que nace muerto- emerge como suspiro
y se disipa sin dejar huella en el abismo nocturno
por el que se precipita una urbe anónima.
Una niña se transmuta en mujer,
enredada en unos brazos prohibidos,
ojos rasgados, vertidos en el mirar biunívoco
del engrane de un reloj, que troquela el destiempo;
la imago surge de una crisálida
hecha de tálamo y sábanas prestadas,
cubierta de sudor se pierde como humo
atravesando, subrepticia, la oscura noche sin luna
en la vigilia de una metrópoli innominada.
El harapiento yace sobre las gradas ¿respira?
parece muerto, una vara florecida -soles de fuego-
lo cubre como gala de lujo escandaloso,
tortillas rancias, pan de pobre y basura
son su menaje de errabundo;
el torrente humano presuroso, al pasar lo esquiva
no le miran, solo le evitan,
con molestia... le evitan
acaso duerme y sueña,
acaso... está muerto.
Flujo de pantalones, abrigos y faldas que visten
robotizados cuerpos, que no sienten sino urgencia
por salir, por llegar, por partir, evaden mirarlo,
el flujo se pierde por la lóbrega boca que se despeña
con el velo de luto una capital amnésica.
La maraña de alambres y ladrillos
con espigas de acero y concreto
no oculta el perfil del castillo sobre la loma
en el que Carlota soñara regir su imperio
en el que niños murieran por una patria quimera
y Carmelita retozara en su cámara amarilla
sobre los bigotes albos del héroe de Cempoala.
La falda del cerro palaciego es de retorcidos ahuehuetes
milenarios vigías que arropan fantasmagóricos personajes
urdidos en cavilaciones de ídolos rotos
y corazones expuestos sobre piedras por pedernales
las sombras de la noche mimetizan a los caballeros águila
fieros combatientes de la guerra florida
a la espera de resurgir entre las cenizas del ofertorio.
Todos son larvas en celdas separadas
mosaico de cinco dimensiones sobrepuestas
soledades derivadas del caos y la indiferencia
raiz de ancestral rito que se funde con cultura de jinetes
-de los hombres con espuelas- centauros del Apocalipsis
que dominan, que arrebatan, que funden
en mestizaje forzado, en la entrega de Malintzin
para sobrevivir.
Ahijados del desamor, de la violencia
que coinciden en la lóbrega noche de luna nueva
en la aglomeración de la muchedumbre en extravío.
Ciudad de México 12 de diciembre de 2003
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Camina la maraña de alambres y ladrillos
sobre espigas de acero y concreto
estructuras que arropan el pálpito de la urbe
coronada por el rugir de los autos.
Tañen las campanas lejanas, llaman...
son metrónomos que marcan pasos olvidados
sobre pirámides sojuzgadas por el signo
del quiasma sobre Tonantzin,
del castellano sobre el nahuatl,
de una ciudad ahogada por otra.
Corren ríos de gente en el subsuelo,
caras enmascaradas por el compromiso,
salmones contracorriente, luchando
por llegar a un sitio, en algún lugar, un destino.
Un merolico vende orfandad y miseria
pregona engolando la voz, sus maravillas de a peso,
soledades calzadas de teléfonos móviles,
“perdones” y “disculpes” rezados a empellones
el viento abraza y con sus dedos de hielo, toca
la fibra íntima del transeúnte.
Bajo la aguja que perfora su vientre,
una mujer llora sus ilusiones,
el estilete es guiado por el eco de una mano de hierro;
las resonancias de los lamentos, se apagan
sepultas en la entraña de la mole de cemento,
la cucharilla limpia con precisión el seno, lo vacía...
el rodar de lágrimas, no se escucha
se apaga en el trepidar de la noche negra
que se tiende sobre una ciudad sin nombre.
Un hombre -que casi olvida que está vivo,
es máquina de carne- sumido en una celda oscura,
trabaja, en aberrante jornada con otra máquina
a la cual le habla como si tuviera vida,
la ordenata le cuenta historias al azar
en la ruleta de largas filas del Lotus que gira,
números negros y rojos, pequeñas tragedias,
pírricos logros, cesantías o bonos se reparten;
la mano viva de máquina tiembla,
el hallazgo de un nombre la pone trémula,
un grito -que nace muerto- emerge como suspiro
y se disipa sin dejar huella en el abismo nocturno
por el que se precipita una urbe anónima.
Una niña se transmuta en mujer,
enredada en unos brazos prohibidos,
ojos rasgados, vertidos en el mirar biunívoco
del engrane de un reloj, que troquela el destiempo;
la imago surge de una crisálida
hecha de tálamo y sábanas prestadas,
cubierta de sudor se pierde como humo
atravesando, subrepticia, la oscura noche sin luna
en la vigilia de una metrópoli innominada.
El harapiento yace sobre las gradas ¿respira?
parece muerto, una vara florecida -soles de fuego-
lo cubre como gala de lujo escandaloso,
tortillas rancias, pan de pobre y basura
son su menaje de errabundo;
el torrente humano presuroso, al pasar lo esquiva
no le miran, solo le evitan,
con molestia... le evitan
acaso duerme y sueña,
acaso... está muerto.
Flujo de pantalones, abrigos y faldas que visten
robotizados cuerpos, que no sienten sino urgencia
por salir, por llegar, por partir, evaden mirarlo,
el flujo se pierde por la lóbrega boca que se despeña
con el velo de luto una capital amnésica.
La maraña de alambres y ladrillos
con espigas de acero y concreto
no oculta el perfil del castillo sobre la loma
en el que Carlota soñara regir su imperio
en el que niños murieran por una patria quimera
y Carmelita retozara en su cámara amarilla
sobre los bigotes albos del héroe de Cempoala.
La falda del cerro palaciego es de retorcidos ahuehuetes
milenarios vigías que arropan fantasmagóricos personajes
urdidos en cavilaciones de ídolos rotos
y corazones expuestos sobre piedras por pedernales
las sombras de la noche mimetizan a los caballeros águila
fieros combatientes de la guerra florida
a la espera de resurgir entre las cenizas del ofertorio.
Todos son larvas en celdas separadas
mosaico de cinco dimensiones sobrepuestas
soledades derivadas del caos y la indiferencia
raiz de ancestral rito que se funde con cultura de jinetes
-de los hombres con espuelas- centauros del Apocalipsis
que dominan, que arrebatan, que funden
en mestizaje forzado, en la entrega de Malintzin
para sobrevivir.
Ahijados del desamor, de la violencia
que coinciden en la lóbrega noche de luna nueva
en la aglomeración de la muchedumbre en extravío.
Ciudad de México 12 de diciembre de 2003
_________________________________________
COLLAGE
_________________________________________
Siempre busco tu silueta,
en cualquier paseante,
en un viajero, en un extraño,
en aquel perdido peregrino
que se asoma a mi mirada,
busco el rastro de tu contorno.
Con el mirar de un azor,
mis pupilas vigilan multitudes,
y mido con el troquel retiniano,
que me ha labrado tu imágen,
a cada uno de los viandantes.
De vez en cuando me es devuelto,
un fragmento solitario de tu trazo
en la figura de un desconocido
ahí, donde el asombro da vuelta,
reconozco un cristal de tu espejo.
Amorosa guardo en trozos
la cosecha de tu marco,
el recorte agreste de tu sombra
el perfil felino de tus ojos
la pirámide trunca de tu cuello,
la concha rosa de tu oreja.
Y al unir los pedazos de tu reflejo
surge incompleta tu imagen
como un collage mal terminado
del rompecabezas de tu silueta.
COLLAGE
_________________________________________
Siempre busco tu silueta,
en cualquier paseante,
en un viajero, en un extraño,
en aquel perdido peregrino
que se asoma a mi mirada,
busco el rastro de tu contorno.
Con el mirar de un azor,
mis pupilas vigilan multitudes,
y mido con el troquel retiniano,
que me ha labrado tu imágen,
a cada uno de los viandantes.
De vez en cuando me es devuelto,
un fragmento solitario de tu trazo
en la figura de un desconocido
ahí, donde el asombro da vuelta,
reconozco un cristal de tu espejo.
Amorosa guardo en trozos
la cosecha de tu marco,
el recorte agreste de tu sombra
el perfil felino de tus ojos
la pirámide trunca de tu cuello,
la concha rosa de tu oreja.
Y al unir los pedazos de tu reflejo
surge incompleta tu imagen
como un collage mal terminado
del rompecabezas de tu silueta.
-Humus-
Un suspiro perdido en el aire
una carcajada verde vegetal
el remanso aleve de una gota de agua
la saeta certera de tu mirada.
No quiero asomarme en ese cristal
reluciente
de atisbo de puma
que espera el parpadeo de la presa.
No quiero ser cautiva del embrujo
que hace rondar la llama
a la mariposilla
Ni ser un aleteo de mosca cautiva
en la goma traicionera de la carnívora
quiero ser tierra negra
que nutra tu raiz profunda,
sostén y anclaje perene
de tu folia caduca
y ser origen
de la primavera amarilla
cual inflorecencia en tumulto
de una copa de fronda.
No quiero encontrar tus ojos
antes que tu esencia arbórea
descubra mi sino labrantío.
Un suspiro perdido en el aire
una carcajada verde vegetal
el remanso aleve de una gota de agua
la saeta certera de tu mirada.
No quiero asomarme en ese cristal
reluciente
de atisbo de puma
que espera el parpadeo de la presa.
No quiero ser cautiva del embrujo
que hace rondar la llama
a la mariposilla
Ni ser un aleteo de mosca cautiva
en la goma traicionera de la carnívora
quiero ser tierra negra
que nutra tu raiz profunda,
sostén y anclaje perene
de tu folia caduca
y ser origen
de la primavera amarilla
cual inflorecencia en tumulto
de una copa de fronda.
No quiero encontrar tus ojos
antes que tu esencia arbórea
descubra mi sino labrantío.
Esto, es algo que escribí hace poco, espero que se entienda que no quiero informar, solo desahogar un dolor.
I
Gimen, Aullan.
____________________________________
Ahorcadas con las cintas de sus tenis
semienterradas en el desierto
fueron carroña de manos impuras
de cerberos implacables.
Llantos de más de trescientas mujeres
en gritos que quisiera consolar
las muertas de garganta cercenada
las despojadas del futuro,
del amor
que les fue convertido en arena
por las fauces de un destino ciego.
Esas mujeres,
desposeídas
en vida, en muerte,
arrebatadas de la calle, del gozo
ultrajadas aún moribundas,
aullan por una tumba, por descanso,
gimen clemencia -las oigo-
dentro de mi, desde la entraña,
en la mirada de esperanza de mi hija
en la que arrulla hijos no pensados,
ahi vivo el martirio de ellas
Las Muertas de Ciudad Juárez
II
Oprobio
_________________________
Niñas -botones de rosa- pisoteadas
arrojadas en basureros.
El dolor se hace rabia
la herida no sangra,
vomita vergüenza, oprobio
por los senos cercenados
y la pureza violentada.
La cólera negra de los demonios
que en bacanal de sangre
seca la fuente de la vida
en la herejía del parido por mujer
III
Sola
____________________________
No temía,
sin compañero, sin familia
en una ciudad ajena
en el espejismo del futuro promisorio
la flor de esperanza cultivaba.
No supo como cayó al abismo,
la uña filosa de la crueldad
rompió su pecho de nacar
mancilló su pubis de terciopelo
ahogó el cristal de la voz,
cegó al sol para que ya no la mirara.
Ahora es prenda para buitres
en la tierra de nadie.
IV
Otra mujer
______________________________
Ella no sabe donde quedó su simiente,
ella aun espera la luz que le diga "esta viva".
Minotauros asolan sus silencios
carroñeros destazan toda espera.
Los aullidos de las gorgonas fronterizas
azotan su conciencia, muerden su vientre
ése en el que por diez lunas ella la llevara.
Reza todos las noches, en agonía.
V
Vacío
__________________
Sin paredes contenidas
en el vacío, sin nombres
sólo mujeres
en el albor del día arrebatadas.
Un siniestro cuadro se repite
en vueltas infinitas.
Nadie detiene la navaja
de un Hades clandestino
que carcome un tiempo ajeno
en un crimen innombrable.
VI
Luto
_______________________________
Llueven luces votivas
lágrimas premeditadas
de pobladores de una tierra de nadie.
cántaros con ceniza del hogar
se tibian a la luz de la luna.
Cada uno es una "ella"
cercenada por las sombras
nombres desconocidos
cubren la plaza, es el luto
por las muertas.
VII
Perfil
_____________________________
Su error fué estar vivas
Jóvenes, niñas de piel morena
bellezas del pobrerío
Ignorantes, obreras de maquiladoras
morusas de la mole humana
apátridas en la tierra de nadie
confiadas en ángeles que fueron daimones
tragadas por sombras demoniacas
convertidas en heces, en monstruosidades
en un destino que no fue elegido
transformadas en alimento de basiliscos
VIII
Al cerrar los ojos
_________________________________
En el silencio
ellas me gritan
las escucho en cuanto cierro los ojos
-¿las oyes?-
un rugir en coro
un solo clamor, gruñidos unísonos
gargantas obliteradas
por acciones de manos perversas que producen
despojos humanos con idéntico genoma
¿cual es la diferencia? ¿Cual?
si somos tierras del mismo lodo.
IX
Dolor
________________________________________
Las muertas me duelen
me duelen, no me cansaré nunca de decirlo
me duele el alma
si alguna duda tenía de la esencia del alma...
El dolor me dice que mi alma existe
con ese dolor intenso en la entraña
con ese dolor de mujer vencida
con ese dolor de madre aterrada
mi alma se estremece, se convulsiona
en el terror de cada una de las muertas
brotes machacados antes de florecer
mujeres muertas
muñecas rotas por su misma especie
no lo entiendo, sólo lo lloro.
X
Jinetes
_____________________________________
No sé que es, solo sé que me duele
en lo femenino, por lo muerto, por lo marchito
al paso del tropel de los equinos
dominados por jinetes del mundo
en el galope herrado de saña
en el golpe de la uña única, hasta las vértebras
las hendieron de muerte, en paso de viento
los caballos enceguecidos de rabia
las ofrendaron en ritos de horror
en la barbarie de otros, iguales, pares de ellas
sin explicación, sin saber por qué
tan solo la casualidad de un encuentro
en una esquina desierta, una madrugada
en una ciudad de nadie, en la tierra de todos.
XI
Derrame
_______________________________
Pareciera que una jarra vierte sangre
sobre la arena que se la come.
El silencio es cómplice del derrame,
la sombra se oculta entre otras sombras
la noche se tiñe de púrpura
la luna se oculta, no quiere mirar
por el miedo que cala los resquicios;
se quebranta la paz y la confianza,
el día anunciará desde un basurero,
lo que las sombras hicieron en sombras.
XII
Frontera
________________________________
Tierra de nadie, suelo apátrida
entrelaza gente, enreda culturas
sin dueños, sin ley, sin respeto
cualquiera que te pise
es dios,
es dios cegando vidas
se vuelve dios en la sombra de la sombra
en el carnaval del ir y venir nocturno,
mascarada,
en la que nadie sabe quien es quien,
si víctima o verdugo.
XIII
Encima
______________________________
Los arrullos se volvieron responsos
en el giro agitado de un cadalso
castigo otorgado por sicarios
en la hoguera de un odio inaudito.
La garra tomó las tempraneras
de un tajo partió su arraigo
disolviendo nidos, alzando silencios
encima de abrojos creció la ortiga
en hormigueros sobre cuerpos muertos.
XIV
Hambre
________________________
La fuente que debió alimentar ángeles,
que debió sostener pensamientos amados,
que era promesa, linde no tocado,
la curva tersa del venero lácteo
carcomida por fauces caníbales
sangre y no leche, en el pálpito del grito,
¿Qué clase de hambre se debe saciar?
XV
Hálito
__________________________________
Las alas negras envuelven un cuerpo que late
en arrebato de viento se lo llevan
los segundos se hacen horas espesas
del tiempo, es un enemigo que inunda
sin ahogar, sólo pasa la arena por el ojo,
de grano en grano, con roce que injuria
haciendo heridas, destazando el alma
en espera que la Parca le corte el último hálito
el cuerpo que latía ahora es despojo
para las hormigas en los basureros
XVI
Ecos
__________________________
Buscando vida encontraron muerte
arrojadas por la miseria a otra tierra
desarraigadas por el hambre partieron
con mirada de esperanza,
con el confiar en el tremor de la sangre
solas, en los ecos del silencio
hasta el último instante
en el que la postrera súplica
el final gemido
se perdió en la oscuridad
sin esperanza, en el confiar sin ecos.
XVII
Una "Ella" habla
_________________________________
Ya no lloro, todo es abismo
es la negra sima del infierno
sin parar mis despojos caen
no oigo palabras de amor
escucho injurias, gruñidos
sin alas se desploma mi grito
en el silencio lustroso de la noche
ya no lloro, no hay presente
el futuro se ha roto.
XVIII
Barriada
__________________________________
Es una más llegada de quien sabe donde
un rostro que se pierde entre la barriada
con casas de cartón y lámina
callejas tortuosas y angostas de tierra
soledad y silencio de madrugada
correr para llegar a tiempo a la fábrica
el cuartucho queda solo, nadie la espera
nadie notará su ausencia
nadie reconocerá sus restos
semisepultados en un baldío
cuando alguien los encuentre, será tarde.
XIX
Matorrales
_________________________________
El viento rueda matorrales sueltos
rasando la faz de las dunas
no hay agua, no hay lluvia
las lágrimas derramadas son nubes
que van por cielos lejanos
el polvo lleva lamentos y llanto
son partículas de huesos rotos
corazones abiertos de un tajo
carne tierna vuelta carroña
es urdimbre de lanzadera absurda
desde una mano detructora
que entrelaza espinas y cardos
en un sudario de desierto.
XX
Ya no más
____________________________
Ya no más, gritan las muertas
desde los baldíos, desde la arena.
Ya no más claman las madres
en cuartuchos, en vecindades.
Ya no más, se oye en las calles
cuajadas de mujeres de negro,
el eco va y viene, se pierde.
Ya no más, ya nadie escucha
es un reclamo que se vuelve cotidiano
que se hace costumbre no oir
como el paso del tren en la estación
es sólo un murmullo imperceptible.
I
Gimen, Aullan.
____________________________________
Ahorcadas con las cintas de sus tenis
semienterradas en el desierto
fueron carroña de manos impuras
de cerberos implacables.
Llantos de más de trescientas mujeres
en gritos que quisiera consolar
las muertas de garganta cercenada
las despojadas del futuro,
del amor
que les fue convertido en arena
por las fauces de un destino ciego.
Esas mujeres,
desposeídas
en vida, en muerte,
arrebatadas de la calle, del gozo
ultrajadas aún moribundas,
aullan por una tumba, por descanso,
gimen clemencia -las oigo-
dentro de mi, desde la entraña,
en la mirada de esperanza de mi hija
en la que arrulla hijos no pensados,
ahi vivo el martirio de ellas
Las Muertas de Ciudad Juárez
II
Oprobio
_________________________
Niñas -botones de rosa- pisoteadas
arrojadas en basureros.
El dolor se hace rabia
la herida no sangra,
vomita vergüenza, oprobio
por los senos cercenados
y la pureza violentada.
La cólera negra de los demonios
que en bacanal de sangre
seca la fuente de la vida
en la herejía del parido por mujer
III
Sola
____________________________
No temía,
sin compañero, sin familia
en una ciudad ajena
en el espejismo del futuro promisorio
la flor de esperanza cultivaba.
No supo como cayó al abismo,
la uña filosa de la crueldad
rompió su pecho de nacar
mancilló su pubis de terciopelo
ahogó el cristal de la voz,
cegó al sol para que ya no la mirara.
Ahora es prenda para buitres
en la tierra de nadie.
IV
Otra mujer
______________________________
Ella no sabe donde quedó su simiente,
ella aun espera la luz que le diga "esta viva".
Minotauros asolan sus silencios
carroñeros destazan toda espera.
Los aullidos de las gorgonas fronterizas
azotan su conciencia, muerden su vientre
ése en el que por diez lunas ella la llevara.
Reza todos las noches, en agonía.
V
Vacío
__________________
Sin paredes contenidas
en el vacío, sin nombres
sólo mujeres
en el albor del día arrebatadas.
Un siniestro cuadro se repite
en vueltas infinitas.
Nadie detiene la navaja
de un Hades clandestino
que carcome un tiempo ajeno
en un crimen innombrable.
VI
Luto
_______________________________
Llueven luces votivas
lágrimas premeditadas
de pobladores de una tierra de nadie.
cántaros con ceniza del hogar
se tibian a la luz de la luna.
Cada uno es una "ella"
cercenada por las sombras
nombres desconocidos
cubren la plaza, es el luto
por las muertas.
VII
Perfil
_____________________________
Su error fué estar vivas
Jóvenes, niñas de piel morena
bellezas del pobrerío
Ignorantes, obreras de maquiladoras
morusas de la mole humana
apátridas en la tierra de nadie
confiadas en ángeles que fueron daimones
tragadas por sombras demoniacas
convertidas en heces, en monstruosidades
en un destino que no fue elegido
transformadas en alimento de basiliscos
VIII
Al cerrar los ojos
_________________________________
En el silencio
ellas me gritan
las escucho en cuanto cierro los ojos
-¿las oyes?-
un rugir en coro
un solo clamor, gruñidos unísonos
gargantas obliteradas
por acciones de manos perversas que producen
despojos humanos con idéntico genoma
¿cual es la diferencia? ¿Cual?
si somos tierras del mismo lodo.
IX
Dolor
________________________________________
Las muertas me duelen
me duelen, no me cansaré nunca de decirlo
me duele el alma
si alguna duda tenía de la esencia del alma...
El dolor me dice que mi alma existe
con ese dolor intenso en la entraña
con ese dolor de mujer vencida
con ese dolor de madre aterrada
mi alma se estremece, se convulsiona
en el terror de cada una de las muertas
brotes machacados antes de florecer
mujeres muertas
muñecas rotas por su misma especie
no lo entiendo, sólo lo lloro.
X
Jinetes
_____________________________________
No sé que es, solo sé que me duele
en lo femenino, por lo muerto, por lo marchito
al paso del tropel de los equinos
dominados por jinetes del mundo
en el galope herrado de saña
en el golpe de la uña única, hasta las vértebras
las hendieron de muerte, en paso de viento
los caballos enceguecidos de rabia
las ofrendaron en ritos de horror
en la barbarie de otros, iguales, pares de ellas
sin explicación, sin saber por qué
tan solo la casualidad de un encuentro
en una esquina desierta, una madrugada
en una ciudad de nadie, en la tierra de todos.
XI
Derrame
_______________________________
Pareciera que una jarra vierte sangre
sobre la arena que se la come.
El silencio es cómplice del derrame,
la sombra se oculta entre otras sombras
la noche se tiñe de púrpura
la luna se oculta, no quiere mirar
por el miedo que cala los resquicios;
se quebranta la paz y la confianza,
el día anunciará desde un basurero,
lo que las sombras hicieron en sombras.
XII
Frontera
________________________________
Tierra de nadie, suelo apátrida
entrelaza gente, enreda culturas
sin dueños, sin ley, sin respeto
cualquiera que te pise
es dios,
es dios cegando vidas
se vuelve dios en la sombra de la sombra
en el carnaval del ir y venir nocturno,
mascarada,
en la que nadie sabe quien es quien,
si víctima o verdugo.
XIII
Encima
______________________________
Los arrullos se volvieron responsos
en el giro agitado de un cadalso
castigo otorgado por sicarios
en la hoguera de un odio inaudito.
La garra tomó las tempraneras
de un tajo partió su arraigo
disolviendo nidos, alzando silencios
encima de abrojos creció la ortiga
en hormigueros sobre cuerpos muertos.
XIV
Hambre
________________________
La fuente que debió alimentar ángeles,
que debió sostener pensamientos amados,
que era promesa, linde no tocado,
la curva tersa del venero lácteo
carcomida por fauces caníbales
sangre y no leche, en el pálpito del grito,
¿Qué clase de hambre se debe saciar?
XV
Hálito
__________________________________
Las alas negras envuelven un cuerpo que late
en arrebato de viento se lo llevan
los segundos se hacen horas espesas
del tiempo, es un enemigo que inunda
sin ahogar, sólo pasa la arena por el ojo,
de grano en grano, con roce que injuria
haciendo heridas, destazando el alma
en espera que la Parca le corte el último hálito
el cuerpo que latía ahora es despojo
para las hormigas en los basureros
XVI
Ecos
__________________________
Buscando vida encontraron muerte
arrojadas por la miseria a otra tierra
desarraigadas por el hambre partieron
con mirada de esperanza,
con el confiar en el tremor de la sangre
solas, en los ecos del silencio
hasta el último instante
en el que la postrera súplica
el final gemido
se perdió en la oscuridad
sin esperanza, en el confiar sin ecos.
XVII
Una "Ella" habla
_________________________________
Ya no lloro, todo es abismo
es la negra sima del infierno
sin parar mis despojos caen
no oigo palabras de amor
escucho injurias, gruñidos
sin alas se desploma mi grito
en el silencio lustroso de la noche
ya no lloro, no hay presente
el futuro se ha roto.
XVIII
Barriada
__________________________________
Es una más llegada de quien sabe donde
un rostro que se pierde entre la barriada
con casas de cartón y lámina
callejas tortuosas y angostas de tierra
soledad y silencio de madrugada
correr para llegar a tiempo a la fábrica
el cuartucho queda solo, nadie la espera
nadie notará su ausencia
nadie reconocerá sus restos
semisepultados en un baldío
cuando alguien los encuentre, será tarde.
XIX
Matorrales
_________________________________
El viento rueda matorrales sueltos
rasando la faz de las dunas
no hay agua, no hay lluvia
las lágrimas derramadas son nubes
que van por cielos lejanos
el polvo lleva lamentos y llanto
son partículas de huesos rotos
corazones abiertos de un tajo
carne tierna vuelta carroña
es urdimbre de lanzadera absurda
desde una mano detructora
que entrelaza espinas y cardos
en un sudario de desierto.
XX
Ya no más
____________________________
Ya no más, gritan las muertas
desde los baldíos, desde la arena.
Ya no más claman las madres
en cuartuchos, en vecindades.
Ya no más, se oye en las calles
cuajadas de mujeres de negro,
el eco va y viene, se pierde.
Ya no más, ya nadie escucha
es un reclamo que se vuelve cotidiano
que se hace costumbre no oir
como el paso del tren en la estación
es sólo un murmullo imperceptible.
20/02/2004
Hola..